Cómo explicar a un niño que le van a operar: consejos de un enfermero
Actualizado: hace 7 días
Muchas veces lo veo en el pasillo del hospital, a primera hora de la mañana: un niño en pijama, de la mano de su madre, mirando las puertas del quirófano como si fueran la entrada de un castillo. Y casi siempre noto la diferencia. El que sabe lo que va a pasar pregunta, mira, incluso bromea. El que no sabe nada se agarra a la pierna de su padre y no suelta.
Te acaban de dar fecha para la operación de tu hijo. Quizá sea algo sencillo, como unas vegetaciones, o quizá algo más serio. Da igual: en casa aparece la misma pregunta. ¿Cómo explicar a un niño que le van a operar sin asustarle?
Soy enfermero desde hace 20 años en el Hospital Universitario San Jorge de Huesca y padre de tres hijos. Esto es lo que a mí me funciona.
Por qué es mejor contárselo
A los niños les asusta lo que no conocen: si no les explicamos nada, su imaginación rellena los huecos con cosas peores que la realidad. Contarle la verdad, con palabras de niño, le da seguridad: sabe qué va a pasar y que no estará solo.
Si se entera de golpe en el hospital, puede sentir que le hemos engañado, y la confianza en vosotros es lo que más le va a ayudar ese día.
Cuándo decírselo
Depende de la edad y de cómo es tu hijo. Como orientación general:
Niños pequeños (3-4 años): poco tiempo antes, uno o dos días. Antes no entienden bien el tiempo y solo se agobian esperando.
5-6 años: unos días antes, para que pueda preguntar y jugar a «operar» a sus muñecos.
7 años o más: con más margen. Ya entienden y quieren participar.
Y si te pregunta, responde siempre con la verdad.
Qué decirle (y qué no)
Usa palabras sencillas y verdaderas. Explícale para qué es la operación: «Los médicos te van a arreglar la garganta para que respires mejor por la noche». Así entiende que es para ayudarle, no un castigo.
Frases que ayudan:
«Te darán una medicina especial para dormir y no sentirás nada mientras te curan.»
«Cuando te despiertes, papá o mamá estaremos muy cerca.»
«Es normal tener miedo. Puedes decírmelo siempre que quieras.»
Frases que mejor evitar:
«Te van a poner a dormir» (puede recordarle a cuando se duerme a un animal).
«No te va a doler nada» (después puede notar molestias).
«Los niños valientes no lloran.»
Cómo explicar la anestesia
La anestesia es lo que más preocupa a muchos padres, y también a los niños mayores: «¿Y si me despierto en medio?». Una forma sencilla de explicarlo:
«Te van a dar una medicina que te hace dormir un sueño muy especial, más profundo que el de la noche. Mientras duermes no notas nada. Hay un médico, el anestesista, que se queda a tu lado todo el rato vigilando tu sueño. Cuando terminan, te despiertas poco a poco.»
Si te pregunta algo que no sabes responder, dile que se lo preguntaréis juntos al equipo. Normalmente antes hay una consulta de anestesia: lleva tus dudas apuntadas. Por ejemplo, cómo le darán la anestesia (con mascarilla o por la vena) y si podrás acompañarle hasta que se duerma, algo que depende de cada hospital.
Prepararle jugando
Juega a los médicos: un muñeco que se opera, con mascarilla y tiritas. Deja que tu hijo sea el médico.
Leed un cuento juntos: los cuentos permiten hablar del miedo a través de otro personaje. En «Inés y el guardián del sueño», por ejemplo, Inés tiene miedo de dormirse sin saber qué pasará; al niño le cuesta menos decir «Inés tenía miedo» que «yo tengo miedo».
Preparad juntos la mochila: su peluche favorito, un pijama, un libro. Elegir le da sensación de control.
El día de la operación
El equipo os indicará las horas de ayuno: cuándo debe dejar de comer y hasta cuándo puede beber líquidos claros, como el agua. Seguid esas indicaciones al pie de la letra, sin acortarlas ni alargarlas por vuestra cuenta. Si tiene hambre, explícale que es para que la medicina del sueño funcione bien y de forma segura.
Su objeto de apego: pregunta si puede llevar su peluche o mantita hasta la entrada del quirófano.
Tu calma se contagia: respira, habla bajito y seguid con vuestras rutinas.
Despídete siempre, aunque llore. Irse sin decir adiós rompe la confianza.
Al despertar
Después de la anestesia general, los niños pasan un rato en la sala de despertar, vigilados de cerca. En muchos hospitales los padres pueden entrar; pregunta en el vuestro. Es frecuente que estén adormilados un buen rato, y algunos se despiertan llorando, irritables o un poco desorientados, o con la garganta seca. Lo que más les ayuda es ver una cara conocida y oír tu voz: «Ya ha terminado, lo has hecho muy bien, estoy aquí». Si algo te preocupa, díselo a la enfermera: estamos para eso.
En casa, déjale contar su «aventura» todas las veces que quiera. Valiente no es quien no tiene miedo, sino quien lo vive acompañado.
Lo que encontrarás en el cuento «Inés y el guardián del sueño»

Inés tenía miedo de quedarse dormida sin saber qué pasaría. Blanca cuidó su sueño todo el tiempo. Un cuento sobre la anestesia y sobre quien vela por ti mientras duermes, para leerlo juntos unos días antes de la operación. Para niños de 4 a 8 años. Es una forma tranquila de nombrar la anestesia y las personas que cuidan del niño mientras duerme, sin asustarle.
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«Inés y el guardián del sueño», de Lorenzo Bergua Salas.
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Este artículo es orientativo y no sustituye las indicaciones de vuestro equipo sanitario. Cada hospital tiene sus propias normas: seguid siempre lo que os indique vuestro equipo. Ante cualquier duda, consultad con vuestro pediatra.
Lorenzo Bergua Salas es enfermero en el Hospital Universitario San Jorge de Huesca y padre de tres hijos. Escribe la colección Cuentos Sanitarios para ayudar a los niños a entender lo que les pasa.

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