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Cómo preparar a un niño para una resonancia magnética

hace 3 días
4 min de lectura

Muchas veces veo la misma escena en la sala de espera de radiología: un niño que mira la puerta de la resonancia, oye un golpeteo lejano y aprieta la mano de su padre. «¿Eso es la máquina?». Y casi siempre, cuando alguien se agacha y le explica con calma lo que va a pasar, los hombros se le bajan y el miedo se hace más pequeño.

Una máquina enorme, un túnel, ruido y tener que estar quieto un buen rato: no es raro que dé miedo. Te cuento cómo preparar a un niño para una resonancia magnética con lo que he aprendido en 20 años como enfermero.

La buena noticia: la resonancia no duele y no usa radiación. El reto es otro: que el niño entienda qué va a pasar y consiga quedarse quieto. Y eso se puede practicar.

Qué es una resonancia, en palabras de niño

La resonancia es una máquina que hace fotos muy especiales del interior del cuerpo, sin abrir nada y sin que duela. Funciona con un imán muy grande. Para que las fotos salgan bien, hay que quedarse muy quieto, como cuando te hacen una foto con el móvil: si te mueves, sale borrosa.

Puedes decirle algo así:

«Vas a tumbarte en una camilla que entra en una máquina con forma de túnel, como una cueva con luz. La máquina hace ruidos fuertes mientras saca las fotos, pero no te toca ni te hace daño. Tú solo tienes que estar quieto como una estatua.»

El ruido: avísale antes

Lo que más sorprende a los niños es el ruido: golpes, zumbidos, pitidos que se repiten. Si no lo saben, se asustan. Si lo esperan, muchas veces les hace hasta gracia.

  • Explícale que es el sonido normal de la máquina trabajando e inventad juntos a qué se parece: un tambor, una ballena cantando.

  • Es habitual que den tapones o cascos para los oídos, y en algunos centros se puede escuchar música. Pregunta si pueden ponerle la suya.

Practicar en casa a quedarse quieto

Pregunta cuánto durará más o menos y entrenad la quietud jugando unos días antes:

  • El juego de la estatua: tumbados en la cama o en el sofá, a ver quién aguanta más sin moverse. Empezad con un minuto y vais subiendo.

  • El túnel: una mesa con una sábana encima o una caja grande. Que tu hijo se tumbe dentro mientras tú haces ruidos con una cuchara y una cacerola.

  • Respirar como un globo: coger aire despacio por la nariz y soltarlo por la boca. Sirve para calmarse dentro de la máquina.

  • Imaginar algo bonito: en el cuento «El susurro de la máquina gigante», Luca descubre que la máquina no es un monstruo sino un submarino amarillo que canta como las ballenas. Podéis usar esa idea para «viajar» mientras dura la prueba.

¿Le pondrán sedación?

Depende de la edad del niño, de cuánto dure la prueba y de lo que decida su equipo médico. Los bebés y los niños pequeños, que no pueden estar quietos tanto tiempo, a veces necesitan una medicina para dormir durante la prueba. Muchos niños mayores la hacen despiertos. Si le van a sedar, os darán instrucciones de ayuno: el equipo os indicará las horas, y conviene seguirlas tal cual.

Antes de la prueba, pregunta sin miedo:

  • ¿Le van a sedar? ¿Tiene que venir en ayunas?

  • ¿Cuánto va a durar, más o menos?

  • ¿Le van a poner contraste? Es un líquido que a veces se pone por la vena para ver mejor algunas partes del cuerpo. Si es así, puede necesitar un pinchazo para la vía, y conviene contárselo antes.

  • ¿Puedo estar en la sala con él? En algunos centros los padres pueden quedarse durante la prueba; en otros, se espera fuera y se puede hablar con el niño por un intercomunicador.

El día de la prueba

  • Nada de metal: ropa cómoda sin cremalleras ni botones metálicos, sin horquillas, pendientes ni pulseras. Los aparatos electrónicos tampoco pueden entrar en la sala. El equipo os preguntará si tu hijo tiene alguna pieza de metal en el cuerpo, un implante o un aparato médico: contestad con calma y, si tenéis dudas, avisad antes del día de la prueba.

  • Si tiene alergias o alguna enfermedad, díselo también al personal.

  • Lleva su peluche: estará esperándole al salir.

  • Si puedes quedarte en la sala, tócale el pie o la mano: sentirte cerca le da seguridad.

  • Al terminar, celébralo: «¡Lo has conseguido, has sido una estatua perfecta!».

Qué decir según la edad

  • 3-4 años: muy sencillo, el día antes: «Una máquina hará fotos de tu tripa. Hace ruido, pero no duele. Yo estaré cerca.»

  • 5-6 años: unos días antes. Juegos de la estatua y del túnel, y un cuento para ponerle imágenes.

  • 7-9 años: cuéntale para qué es la prueba y deja que elija algo: la música o el plan de después.

Lo que encontrarás en el cuento «El susurro de la máquina gigante»

Luca tenía miedo de la máquina enorme que iba a hacerle fotos por dentro. Pero Elena, la enfermera, le reveló su secreto: no era un monstruo, sino un submarino amarillo que cantaba como las ballenas. Un cuento sobre la resonancia magnética, el TAC y cómo convertir el miedo en aventura. Para niños de 4 a 7 años. Sus páginas sirven para hablar del ruido, de quedarse quieto y de la enfermera que acompaña, justo lo que preocupa antes de la prueba.

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«El susurro de la máquina gigante», de Lorenzo Bergua Salas.
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Este artículo es orientativo y no sustituye las indicaciones de vuestro equipo sanitario. Cada centro tiene sus normas para la resonancia: seguid siempre lo que os indiquen. Ante cualquier duda, consultad con vuestro pediatra.

Lorenzo Bergua Salas es enfermero en el Hospital Universitario San Jorge de Huesca y padre de tres hijos. Escribe la colección Cuentos Sanitarios para ayudar a los niños a entender lo que les pasa.

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